¿Y tú, qué sueñas?

¿Y tú, qué sueñas?

Hay dos formas de soñar, imaginar algo que se diferencia de la realidad y que se anhela o soñar mientras dormimos, la primera de estas formas nos agrada porque podemos diseñar momentos o situaciones deseadas, en cambio la segunda es un poco más complicada.
Freud sostenía que todos los sueños representan la realización de un deseo por parte del soñador. Hay sueños que nos parecen muy negativos: una de estas explicaciones según este mismo autor es la satisfacción de una tendencia cruel, los sueños son realizaciones disfrazadas de deseos reprimidos.

Según su teoría, la “censura” de los sueños produce una distorsión de su contenido. Así que lo que puede parecer ser un conjunto de imágenes soñadas sin sentido podría, por medio del análisis, ser un conjunto de ideas coherentes. Freud propone que el valor del análisis de los sueños radica en la revelación de la actividad subconsciente de la mente.

Aún sin estudiar a Sigmund Freud, lo referente a nuestros sueños nos parece fascinante porque en ellos las reglas de la realidad no aplican. En la antigüedad los sueños fueron considerados una forma de contacto con la divinidad y la mejor manera de vaticinar eventos futuros. Mucho escritos bíblicos hablan de predicciones o revelaciones significativas mediante sueños.

Todo este misterio alrededor de los sueños que parece tan revelador respecto al misterio de nuestro propio yo nos hace interesarnos en el significado de los mismos. Existen muchos libros que nos dan ideas para entender lo que soñamos.

Es difícil que un libro explique el significado de nuestros espacios oníricos porque ello depende de diferentes aspectos ya que ninguna otra persona puede tener nuestra historia, nuestro contexto. Cada sueño se conecta con nuestra propia “realidad”. Por lo tanto, al interpretarlo, es necesario analizar nuestros conceptos, la forma en la que vemos la vida, a qué le tememos y qué anhelamos para poder comprender un poco más lo que soñamos y así utilizarlos para conocernos a profundidad.

Soñar extiende un puente hacia nuestro interior. Todas nuestras angustias y esperanzas se reflejan. Por ello es una de las principales herramientas del psicoanálisis.

En esos momentos nocturnos conocemos a personajes misteriosos, visiones infernales o angelicales, episodios maravillosos que no podríamos vivir despiertos, a veces encontramos personas con las que nos sentimos tan identificados que cuando despertamos nos parece extrañarlas.

Es interesante pensar que los sueños representan otra oportunidad para conocernos a fondo, para tomarnos un tiempo de reflexión y comprendernos a nosotros mismos.  Para finalizar esta reflexión les compartimos este antiguo cuento corto de la tradición oriental.
“Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu”.

Por: Olympia Santiago