Pablo Neruda

Pablo Neruda

Como cierre del ciclo poético que Neruda había iniciado en Canto general (1950), publica Las odas elementales (1954), que se continuarán después en Nuevas odas elementales (1956), Tercer libro de odas (1957) y Navegaciones y regresos (1959).

Neruda escribe estos poemas, cuando ya ha alcanzado la madurez poética, con la intención de hacer un nuevo poema extenso, como ya había hecho con Canto general, de tal forma que constituyera una visión totalitaria del mundo, una interpretación del mismo partiendo de las cosas sencillas e intranscendentes.

La causa por la que empezó a escribir «Las odas» fue la proposición de un director del periódico de Caracas «El Nacional» para una colaboración semanal de poesía. Él aceptó con condición de que esta colaboración no formara parte del suplemento literario, sino que la colocaran en las páginas dedicadas a crónicas:

«Así logré publicar una larga historia de este tiempo, de sus cosas, de los oficios, de las gentes, de las frutas, de las flores, de la vida, de mi posición, de la lucha, en fin, de todo lo que podía englobar de nuevo en un vasto impulso cíclico mi creación», declara finalmente el poeta chileno.

ODA AL MAR

Aquí en la isla
el mar
y cuánto mar
se sale de sí mismo
a cada rato,
dice que sí, que no,
que no, que no, que no,
dice que si, en azul,
en espuma, en galope,
dice que no, que no.
No puede estarse quieto,
me llamo mar, repite
pegando en una piedra
sin lograr convencerla,
entonces
con siete lenguas verdes
de siete perros verdes,
de siete tigres verdes,
de siete mares verdes,
la recorre, la besa,
la humedece
y se golpea el pecho
repitiendo su nombre.
Oh mar, así te llamas,
oh camarada océano,
no pierdas tiempo y agua,
no te sacudas tanto,
ayúdanos,
somos los pequeñitos
pescadores,
los hombres de la orilla,
tenemos frío y hambre
eres nuestro enemigo,
no golpees tan fuerte,
no grites de ese modo,
abre tu caja verde
y déjanos a todos
en las manos
tu regalo de plata:
el pez de cada día…