Modelos a seguir

Modelos a seguir

Actualmente la humanidad ha sufrido muchos cambios; sin embargo, uno de sus principios básicos continúa ahí. A lo largo de la historia, ésta ha seguido los pasos de figuras admirables que con su ejemplo han marcado la dirección de la sociedad. Ello no ha cambiado, permanecemos admirando los pasos de personajes ejemplares, o al menos así los consideramos.

Lo que ha modificado de este básico principio es nuestra percepción de lo ejemplar, de lo correcto, de lo que debemos seguir. En el presente, una persona es tomada como un modelo a seguir simplemente con base en su fama, prestigio, estatus social o, aun peor, actuar de manera incorrecta. Eso es lo que nos hace falta: revaluar lo que es correcto.

Deberíamos tomar como ejemplo a seguir tan solo a las personas que poseen valores, que pelean por lo que está bien, que nos motivan ya sea directa o indirectamente a ser mejores, este tipo de individuos son los que deberían representarnos. Pero todo empieza desde arriba, ¿cómo queremos que cada persona desee conseguir este tipo de grandeza, cuando nuestros líderes mundiales no lo hacen? Y por líderes mundiales no me refiero a presidentes y gobernadores, sino a verdaderos líderes, los participantes del medio.

Nuestra generación creció con el hecho de recibir lo que pasa en las pantallas. ¿Cuántas veces hemos visto a un ídolo de televisión, alentarnos a ser mejor persona, en vez de convencernos a comprar algún producto o seguir viendo su programa? El mundo necesita sujetos emprendedores y con agallas que se atrevan a gritar alto y fuerte: “Sean buenas personas, no traten mal a los demás, luchen fuerte por lo que desean, no caigan en adicciones, defiendan lo que es valioso, no tomen el camino fácil.”

En mi caso, como en algunos otros, mi inspiración han sido mis padres. Ellos son los que se hacen responsables de proporcionarme una buena educación para que sea exitoso en el futuro. Se esfuerzan no sólo por decirme lo que se debería hacer sino también ser mi ejemplo para que observe cómo debo reaccionar ante diversas situaciones, pero sé también que no me pueden preparar para cada una de ellas; ahora bien, ellos quedan totalmente satisfechos al saber que me han inculcado las bases necesarias para moldear mi vida incluso sin su presencia.

Por otro lado, una expresión viva de lo que las palabras modelo a seguir significan es el altamente reconocido científico Stephen Hawking. Él es un ejemplo de constancia. Stephen Hawking nació el ocho de enero de 1942 para a una temprana edad comenzar a sufrir signos de esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad degenerativa que atentaba contra su vida. Esto no le impidió terminar sus estudios en matemáticas y física, casarse y tener tres hijos. En 1985 le realizaron una operación que le permitió seguir viviendo, aunque este procedimiento lo privó para siempre de la voz y tuvo que aprender a comunicarse por medio de un sintetizador. Al poco tiempo fue declarado el hombre más inteligente del mundo. Sin duda, personas como él deberían representarnos como especie.

Eduardo S.
Segundo de secundaria