La música en nuestras vidas

La música en nuestras vidas

Según algunos estudios, los sonidos rítmicos coordinan el comportamiento de la gente dentro de un grupo y sus pensamientos. Así, el proceso mental de cada individuo se pone en equilibrio y armonía.
La música cuenta, en este sentido, con la capacidad de controlar los circuitos del cerebro, incluyendo emociones y movimientos, incluso la percepción. Investigaciones recientes explican cómo las percusiones unifican a una tribu en ceremonias, el porqué los ejércitos marchan con un tambor a la batalla, y por qué un discurso debe de ser rítmico. Incluso el porqué bailamos.
Personas, conforme a un estudio de la Universidad de Singapur, observaron una serie de imágenes en un monitor, y fueron interrogadas respecto a cuál de todas había sido presentada de cabeza. Mientras los participantes miraban las imágenes, escuchaban un sintetizador de un tambor con un ritmo de cuatro tiempos en el fondo. El ritmo era sincopado, saltándose el cuarto tiempo en cada compás.
El resultado muestra que cuando la imagen de cabeza era presentada en ese compás perdido, el sujeto la identificaba mucho más rápido que cuando las imágenes aparecían en silencio. De alguna manera, el cerebro se ve acelerado por los sonidos externos y encuentra puntos más precisos en sincronía con el compás.
Después, los investigadores colocaron electrodos en las cabezas de los estudiados para establecer si la actividad del cerebro se veía afectada por el ritmo del sonido. El electroencefalograma detectó que las ondas cerebrales se sincronizaban alrededor del ritmo.
El registro de las ondas cerebrales también reveló algo aún más sorprendente. Cualquier estímulo, como ver una imagen o escuchar un sonido, genera una onda corta en la región del córtex, donde la información es recibida y procesada.
Los investigadores se dieron cuenta que la onda cerebral originada en la parte posterior del cráneo, en la región donde la visión se procesa, aumentaba cada vez que se asimilaba una imagen en silencio, pero cuando la imagen se presentaba con el sonido de tambor, la respuesta eléctrica generada era mayor.
Estos circuitos visuales son más sensibles cuando la imagen aparece en sincronía con el ritmo auditivo. Ello significa que nuestra percepción externa del mundo, la que entra a la mente por nuestros ojos, se ve afectada por los ritmos que escuchamos. De este modo, algo visto en un punto preciso, acompañado de un ritmo, es más fácil que lo percibamos a si lo viéramos sin sonido.
Con música las ondas cerebrales se empiezan a sincronizar con el ritmo. Asimismo, éste facilita nuestras relaciones interpersonales, no sólo cómo nos movemos, sino cómo pensamos y hablamos. El ritmo facilita la interacción entre las personas sincronizando sus ondas cerebrales e impulsando las percepciones sobre lo que la otra persona dice o hace.

Paráfrasis realizada por alumnos de tercero de secundaria