La importancia del aburrimiento en nuestras vidas

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Estar siempre ocupados, en especial cuando somos pequeños, limita el desarrollo de la imaginación. Contrario a la opinión, aburrirse y “matar el tiempo” es positivo para el cerebro. Mientras miramos el techo y permanecemos desocupados se activan unos circuitos neuronales que forman la “red por defecto”, descubierta apenas en 2011.

Aparentemente esta red es la que nos hace soñar despiertos, conecta experiencias y aprendizajes del pasado con planes futuros, crea narraciones propias encadenando los recuerdos, y estimula la imaginación. Por ello, entre el 60 y el 80% de la energía del cerebro se dedica sólo a mantener la conexión entre neuronas.

Del mismo modo si bostezamos no es por aburrimiento, ni tampoco a causa del hambre. Un estudio de la Universidad de Princeton advierte que lo más probable es que tengamos la cabeza demasiado caliente, debido a que en el nivel biológico el bostezo es un mecanismo que también sirve para enfriar el cerebro.