Gratitud

Gratitud

Marco Aurelio fue un gran filósofo que vivió hace más de 1500 años. Qué aburrido, ¿no? Por supuesto que no. Este hombre bien pudo haberme comprado a mí y a ti por el precio de una cabra si así lo hubiese querido, pues, este filósofo era emperador de Roma y poseía un poder inimaginable, algo así como tu madre cuando requieres de ayuda o consejo.

¿Qué hace tan importante a este tal Marco Aurelio como para que uno acepte escribir sobre él? Su majestad lograba su cometido utilizando la moral, sabía que lidiaba con gente y no con cosas, distinguía lo que era bueno y lo que era malo. “¡Pero qué fácil!”, interrumpirás erróneamente. Si a una persona con esa clase de responsabilidad y poder se le zafa un tornillo, pues bienvenido seas a la desgracia total. ¿Recuerdas cuando le pediste a tu amigo la cartulina para el proyecto y se le olvidó? Algo así, pero en una proporción colosal.

El filósofo-emperador escribió un libro “Meditaciones”, “¿Qué es eso?, interrumpirás”. Imagina el diario secreto de alguien, en el cual reflexiona sobre todos los asuntos habidos y por haber. Sólo que este diario perteneció a un hombre que en su momento fue el más poderoso del mundo.

En el primer capítulo, Marco Aurelio agradece a las personas que incidieron en su vida. Veamos: “De mi abuelo Vero: el buen carácter y la serenidad. De la reputación y memoria legadas por mi progenitor: el carácter discreto y viril. De mi madre: el respeto a los dioses, la generosidad y la abstención no sólo de obrar mal, sino incluso de incurrir en semejante pensamiento; más todavía, la frugalidad en el régimen de vida y el alejamiento del modo de vivir propio de los ricos”.

Demasiado para un adolescente… tal vez. En esta obra indaga consigo mismo sobre el buen vivir o de la conveniencia de ciertos actos. ¿Te lo imaginas? No nos vendría nada mal: un gobernante sabio para nuestro presente complejo y conflictivo.

¿Por qué decimos que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente? Fijémonos bien en quienes muchas veces obtienen el poder. Gente ignorante sin valor alguno. En pocas palabras, gente fácil de corromper.

Alejandro V. F.
Tercero de secundaria