El amor y sus facetas

El amor y sus facetas

Por Alejandro Santos Repetto

 

El amor es un sentimiento humano común, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista. Por lo general, se interpreta como un sentimiento vinculado al apego, y generador de emociones, experiencias y actitudes. Asimismo, el amor es una virtud que nos recuerda la bondad, la compasión y el afecto del que puede ser capaz una persona. Para ello baste el recuerdo de la madre Teresa de Calcuta con su “ama hasta que te duela”.

La palabra amor abarca una gran cantidad de sentimientos, desde la complicidad sentimental del amor de pareja hasta la proximidad emocional del amor familiar,[] e incluso la profunda devoción del amor religioso. En este último aspecto, trasciende del sentimiento y pasa a considerarse la manifestación de un estado del alma, identificada en algunas creencias con la divinidad o con la fuerza que mantiene unido el universo.

Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas y contradictorias, llegando muchas veces a ser irresistibles. El amor en sus diversas facetas actúa como un importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su impacto, es uno de los temas más recurrentes del arte clásico y contemporáneo.

Desde el terreno científico, lo que conocemos como amor parece ser simplemente una respuesta del tálamo o cerebro reptílico, que mantiene a los seres humanos cohesionados frente a las amenazas y facilita la continuidad de la especie mediante la reproducción.

La diversidad de usos y significados y la complejidad de los sentimientos que abarca hacen que el amor sea difícil de definir de un modo consistente, aunque, por lo regular, el amor es interpretado de dos formas: desde una postura desinteresada, inspirada en la compasión y la colaboración, y desde una mirada egoísta, basada en el individualismo y la competencia permanente. El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y el mundo material; la generosidad, con el alma y el mundo espiritual.

A menudo sucede que las personas disfrazan su comportamiento egoísta de generosidad; es lo que conocemos como hipocresía, y encontramos numerosos ejemplos de dicho comportamiento en la esfera de relaciones utilitarias, vacías, frívolas, que privilegian “el tener antes que el ser”, como desafortunadamente ocurre con muchos jóvenes de Cancún. Por otra parte, también puede ocurrir que, en un ambiente egoísta como la guerra, un comportamiento generoso se disfrace de egoísmo: el protagonista de “La lista de  Shindler”, película dirigida por Steven Spilberg, da testimonio cabal de ello.