Confianza, cuidar de mí y de otros

confianza

La palabra confianza, según el diccionario de la Real Academia, proviene de confiar (en latín “confidare”) que significa encargar o poner al cuidado de alguien algún negocio u otra cosa. Asimismo: depositar en alguien, sin más seguridad que la buena fe y la opinión que de él se tiene, los bienes o recursos. Por otra parte, dar esperanza a alguien de que conseguirá lo que desea. O, finalmente, esperar con firmeza y seguridad.

Por ello la confianza es la cualidad humana que supone la  certidumbre en uno mismo como en otros ya que implica la creencia de que ciertos resultados o consecuencias serán alcanzados en determinadas situaciones. La confianza se relaciona, por tanto, con la expectativa en una acción futura que todavía no ha sucedido y sobre la cual no se cuenta con hechos o datos para validarla.

En el ser humano la confianza puede generarse de manera consciente y voluntaria a partir de la presencia de elementos o experiencias que varían en cada individuo. La confianza supone cierto esfuerzo, pues, el ser humano debe ponerse en situación de seguridad en que aquello que se sostiene sucederá.

La noción de confianza puede utilizarse en términos tanto individuales como comunitarios. Ello es así porque la confianza puede aparecer en cada persona en forma diferente, en algunos de modo más evidente que en otros. La presencia de altos niveles de confianza que un individuo puede tener sobre sí mismo hace que esa persona llegue más fácilmente a sus metas que una persona que no tiene confianza en sí mismo y que duda sobre sus capacidades. El desarrollo del nivel apropiado de confianza en un individuo está claramente ligado a un importante número de fenómenos tales como los hechos vividos, la infancia, la personalidad, el medio ambiente que lo rodea.

Sin embargo, el término confianza también se aplica en el nivel comunitario porque la misma es una virtud que el ser humano establece no sólo sobre sí mismo sino también sobre otros. De esta manera, la confianza en los compañeros y pares es uno de los elementos básicos y más importantes para el desarrollo de un nivel de convivencia adecuada.