Algarabía: una sorprendente revista que trata de manera divertida asuntos relacionados con la lengua y sus misterios

Algarabía: una sorprendente revista que trata de manera divertida asuntos relacionados con la lengua y sus misterios

 

En palabras de su fundadora, María del Pilar Montes de Oca Sicilia, desde el principio, una de las ideas clave fue, no generar conocimientos ni ser una revista de autores reconocidos, sino poner la cultura —entendida en un sentido muy amplio, de donde sea que ésta se encuentre: en voz de un especialista, en un libro descontinuado, en una fuente de Internet, en una revista científica— al alcance de un público amplio.

Así, los artículos de la revista, continúa Pilar, tienen tres orígenes posibles: un tema descubierto o propuesto por alguno de nuestros obsesivos colaboradores, y desarrollado por la redacción; el rescate de un artículo perdido, descontinuado o de difícil acceso —por ejemplo, revistas especializadas que no circulan en México o libros en inglés—; y los textos por encargo, normalmente resueltos por un entendido en el tema.
Los días miércoles de casi todas las semanas, los miembros de la redacción de Algarabía se reúnen en la biblioteca de la editorial, y entre risas, bromas, anécdotas, canciones y uno que otro regaño, ponen en la mesa sus propuestas de la semana. A veces, una simple caminata por la ciudad o por alguno de los estados detona una idea que termina convirtiéndose en un artículo; lo mismo sucede con un hecho inusitado, una plática con un amigo, un familiar o un completo desconocido que, en el protocolo de una inauguración o al calor de unos alcoholes, se anima y promete escribir un artículo sobre un tema de su interés —a veces cumplen su palabra, hasta eso—.

Tampoco faltan los temas abordados por revistas de ciencia e historia —de las cuales somos fieles seguidores—, los tweets, posts y newsletters de personas e instituciones divulgadoras del conocimiento y la cultura popular, y los hallazgos en librerías de viejo, la biblioteca familiar o las novedades editoriales.

Todos estos temas, advierte Pilar Montes de Oca, una vez comentados y aprobados por la mesa, se anotan en una lista de temas por desarrollar, y aquéllos que destacan por su interés y viabilidad, se calendarizan escribiéndolos en unas hojas tamaño tabloide a las que se les llama «papelotes», en las que están programadas todas las secciones fijas —filas— y los números mensuales de Algarabía —columnas— con tres y hasta cuatro años por adelantado. Así que, como he dicho más de una vez: «¿Qué se nos acaben los temas? Es más fácil que los temas acaben con nosotros», comenta finalmente.